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Ayer tuve la suerte de escuchar en directo el nuevo trabajo de Kepa junkera en colaboración con melonious quartet en el Teatro principal de Gazteiz ( Vitoria ). Un nuevo trabajo titulado “provenca sessions” que huele a otra nueva trilogía denominada “Fandango” junto al también reciente “habana sessions” realizado junto al pianista cubano Rolando Luna. La generosidad y deferencia de Kepa Junkera permitiéndome entrar en los ensayos pusieron de manifiesto que los músicos que ayer subieron al escenario del principal, no necesitan del aplauso para darlo todo. Se cumplió la máxima de “un gran ensayo es un gran concierto”.
A las 20:30 dio comienzo el primero de los 14 temas en un coqueto y acogedor teatro, que presentaba una excelente entrada, para ser un lluvioso miércoles de primeros de marzo. El quinteto ( cuarteto melonious + kepa ) se situó estratégicamente en el escenario al estilo de un conjunto da cámara, con el fin de que todas las sonoridades se ensamblaran a la perfección y dar esa sensación de recogimiento. Por un lado, a la izquierda Patrick Vaillant y Thomas Bienabe eran las mandolinas uno y dos, mientras que a la derecha se colocaban las mandolinas más graves que sustentaban la estructura de los temas: Patrick Osowiecki con la mandolina primigenia y Jean Louis Ruf con el instrumento más grave y grande de tamaño de la familia de mandolinas, el mandoloncello ( mandolina de Bilbao como ironizó Kepa junkera ).
La arriesgada apuesta de no incorporar ningún tipo de percusión evidenciaba el interés de los músicos de ofrecer un collage entre las melodías creativas de Kepa y los sonidos provencanos. Así mismo, la particularidad de las mandolinas folk que ayer pudimos escuchar, más puntillistas que melódicas, engarzan a la perfección con el tipo de ejecución en la trikitixa que Kepa ha decidido en esta ocasión. Sin prescindir de sus característicos recursos ( veloces tresillos de una nota, etc ), utilizó una pulsación más ligada principalmente en los temas de tonalidad más grave. Por cierto, ¿He dicho que no había percusión? Si, si. Ellos eran la percusión!. En algunos temas el cuarteto de mandolinas percutía con la manos sus intrumentos, también introdujeron entre las cuerdas un papel de fumar con el fin de realizar curiosos rasgados y Kepa realizaba pequeños ricochets así como bellow shakets sin sonido con el fuelle evocando al viento. Sin duda, un espectáculo.
Y con esa concatenación de recursos llegó el final del concierto entre los aplausos del respetable pidiendo la vuelta de los músicos al escenario. Así lo hicieron en primer lugar el cuarteto provencano para ofrecernos un precioso tema tradicional y posteriormente los cinco para dar por terminado el magnífico día que pasamos ayer en Vitoria. Hoy y mañana tendrán oportunidad los barceloneses de disfrutar de lo mismo en el Tradicionarius.
Fermín Elola
